Triste Final
Con el corazón lleno de nostalgia baja del auto después de estacionarse en la misma acera frente de aquella cafetería, lo contempló por buen rato, el establecimiento no había cambiado tanto después de años, una que otra remodelación a lo mucho, pero el ambiente que veía por el gran cristal era el mismo; jovial, alegre, relajado, lleno de calma, ahí había creado más de un recuerdo agradable con ex compañeros que en su mayoría no ha visto en la actualidad, al menos no de cerca.
Por suerte, ese día vería a una de esas amistades de antaño, el más constante a pesar de la distancia y del tiempo, esa persona justamente era quien agitaba la mano sentado en una de las mesas adentro, pareciera por su expresión que buscaba llamar su atención desde hace un tiempo, eso lo hizo reír, muy absorto estuvo por el pasado, pero más que eso él estaba usando lentes, claro que no lo reconocería a la primera. Pensó en entrar por fin, pero por un segundo dudó en caminar, fue un sentimiento momentáneo, un tipo de Deja Vu, sintió la agitación de sus latidos elevarse de pronto, que ahí le dolía, no entendía por qué un sentir como ese venía a él de pronto justo en ese instante, junto al sentimiento de que debía recordar algo... Cuando estaba a punto de indagar en sí mismo, el teléfono sonó, tuvo que volver a la realidad y contestar.
— Hol...
— ¿Cuanto más tiempo quieres hacerme esperar? Ya me hiciste ver como tonto tratando de llamar tu atención, no seas así, me van a notar, ya entra.
— Esta bien, esta bien, lo siento, ya voy.
Al colgar aquel sentimiento disminuyó, concluyó mejor no hacer caso a algo tan fugaz, tal vez era su imaginación, o la euforia de volver a la parte Sur del país, quien sabe.
Cuando entró, el mayor lo atrapó en un fuerte abrazo después de levantarse de su asiento, uno gesto lleno de el mismo cálido sentimiento que le transmitía de cuando fue más joven. Este mayor sin muchas ganas se apartó para contemplarlo mejor en tanto apoyó sus manos en los hombros del, al menos menor a él.
— Aich, mirate, has crecido mucho, eres más alto que antes, más guapo, y más fuerte por lo que noto, haces ejercicios, es bueno. —. Bajó las manos a sus brazos rectificando lo que por sobre la chaqueta se le notaba de lejos.
— Jajajaja, muchas cosas cambian en diez años, hyung... Pero, honestamente... Te has hecho más pequeño, definitivamente. —. Bromeó, ambos rieron aunque el mayor le pegó en el brazo, fingió que le dolió, tomaron asiento.
Unos minutos de silencio se dieron para leer el menú, cada quien pedir algo de comer, llamar a una camarera para tomar la órden, no vió extraño que, de los dos, la chica solo reconoció a uno rápidamente, tardo en reconocerlo y por supuesto, les pidió autógrafos, se le dieron con la condición de que ella mantuviera las apariencias y no dijera nada, un secreto entre los tres, por supuesto, ella se derritió y juró mantenerse serena, cuando se fue su mayor suspiro quitándose los lentes de sol al igual que él.
— Eres bastante popular.
— Ni que lo digas. —. Encogió los hombros. —. No siempre puedo tener un momento tranquilo en público, ese tipo de cosas no te lo dicen cuando eres trainee.
— Lo sé, pero ya no te puedes echar para atrás, Onew oppa.
Sonrie al mencionado, conoció a Onew cuando también se hizo trainee para ser un Idol, se volvieron mejores amigos, eran muy unidos, la amistad duró incluso cuando lo enviaron a Estados Unidos a estudiar, dejó de ser trainee, dejó un sueño atrás por las diferencias con su padre, si mal no recuerda...
Onew se percató de que su amigo pensaba mucho, no sabía con que palabras abordarlo a sinceridad, duda, pensó en irse por lo seguro, algo que no tenga que desenterrar el ayer, por ahora. Prefería aplazar eso un poco más.
— ... No vinimos a hablar de mí, vamos MinHo, dime, ¿Es verdad tu relación con tu co-estrella de la última película es cierta?
Choi apoya la espalda en la silla negando con la cabeza con una sonrisa a medias.
— No es verdad, ya sabes como es el mundo de la farándula, nos llevamos bien y si.. Ella quiso algo conmigo, pero la rechace.
— Ufff, otra más que no cumple las eespectativas.
— No es eso oppa.
— ¿No? ¿Entonces que será? Ya te falta poco para llegar a los treinta MinHo, y la prensa no para de preguntarse si algún día vas a sentar cabeza, o volverás a tus viejas andadas.
"Mis viejas andadas... "
Si bien había dejado sus sueños de ser Idol, cuando llegó a los Estados Unidos cambio sus metas para estudiar actuación, le fue muy bien, decían que tenía los dotes para la profesión, en ese trayecto no se tardó mucho en ganarse una fama de mujeriego, por años lo veían con una persona distinta en público, pero de eso tiempo, había superado esa etapa, que lo buscaran era otra cosa.
— Sabes que no estoy en esas, oppa... Simplemente no es algo que ocupe mi mente.
Un suspiro del otro, supone que ya no le va a tocar más en el tema como en otras ocasiones, ha sido así siempre, y le agradece que no sea tan insistente como son otras personas o su hermano mayor que ya ha formado su familia.
Poniéndose al corriente sobre otros temas, Onew le platicó de algunos de sus viejos compañeros como de su propia vida; ya estaba casado, con el primer hijo en camino, tenía la racha de ser uno de los artistas coreanos que más puede sostener una nota, le mostró fotos y mencionó sus futuros proyectos como participaciones en programas, entrevistas. Él por su parte había regresado para darse unas vocaciones que necesitaba hace tiempo, ya eran más de diez años que poco o nada se había dado un break con el trabajo, ya fuera novelas, películas, invitaciones a programas, secciones de fotos, modelaje, lo tomaba todo, era un intenso, lo sabía, sin embargo, en el fondo sabía que se excedía, no se detenía aun así.
Los dos terminaron de comer y salieron, más no subieron a un auto, ambos quisieron recordar sus días de cuando caminaban casi sin rumbo fijo, ignorando que alguien de Distpach estuviera cerca.
La nostalgia en MinHo aumentaba, por que inconscientemente empezaba a reconocer su alrededor, estaba absorto de que sin querer estaba guiando la caminata, más Onew no le dice nada y lo deja ser.
El silencio reinó entre los dos, el actor que podía a veces leerle el pensamiento al otro supuso el motivo de que estuviera callado.
— Puedes preguntarlo hyung, no es un tema tan delicado.
— Esta bien... —. Encogió los hombros. — ¿Ya lo visitaste? Digo... ¿Todo bien entre ustedes?
— Si, todo bien entre nosotros, es mi padre, lo quiero y respeto, las cosas están bien entre nosotros, ya lo visite y pasamos un momento juntos, jugamos golf.
